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Entrevista con Karen Stothert, antropóloga (arqueóloga) norteamericana que trabaja en el Ecuador desde 1970. Ha investigado principalmente en la costa, especialista en el periodo arcaico y descubridora de la cultura Las Vegas, que cuenta con varios sitios en la península de Santa Elena. Su experticia antropológica le ha convertido en testigo de primera mano de los cambios que han sufrido los pueblos tradicionales de la costa y ha rescatado una buena parte de su etnografía, su tecnología y costumbres cotidianas. En el campo de la arqueología ha trabajado también las problemáticas de las culturas Valdivia, Engoroy, Huancavilca y Manteño. Ha sido profesora en The Center for Archaeological Research de la University of Texas at San Antonio y viene todos los años al Ecuador a pasar largas temporadas en su base de operaciones en Cautivo, Santa Elena.
El testimonio de la Dra. Stothert es particularmente significativo, por cuanto da una visión objetiva (desde adentro y afuera) de lo que ha sido la práctica de la arqueología en el Ecuador durante los últimos 40 años.
¿Desde su experiencia, cómo ve la evolución de la práctica arqueológica en el Ecuador?
En los últimos 40 años he visto y he vivido una larga evolución interesante, llegué a Ecuador en 1970. El destino le mandó acá, y la primera persona que conocí fue Hernán Crespo y su elegante museo, recién inaugurado en el Banco Central de Quito. Me parecía raro, en aquel entonces uno andaba saludando a la gente que participaba en arqueología, pero no había una institución oficial como Patrimonio. Nadie exigía datos para un permiso, no había huellas digitales, nadie pedía nada… Luego, fui a Guayaquil para buscar una casa en Santa Elena, donde instalarme para realizar el proyecto de mi doctorado. Al poco tiempo llegó de paso por Guayaquil Edward Lanning que venía del Perú, él me presentó a Carlos Zevallos Menéndez , a Jorge Marcos, a Resfa Parduchi y algunas otras personas en Guayaquil, que eran los ejes en la arqueología, naturalmente allí encontré a Olaf Holm. Después de conocer a esta gente en el antiguo Hotel Humboldt, Jorge Marcos y Carlos Zevallos me invitaron a ir un día sábado a Cangrejitos, en el valle de Chanduy, donde todos estaban trabajando un sitio importante. Me puse mis botas de campo y mi sombrero y descubrí que no me tocaba excavar porque habían muchos trabajadores, yo no estaba acostumbrada a eso y me pareció muy entretenido. En aquel entonces Carlos Zevallos era la gran fuente del conocimiento arqueológico, realmente yo todavía no tenía las preguntas, yo era principiante, tenía sólo siete días en el Ecuador y todavía no conocía gran cosa. Todo era interesantísimo, yo estoy muy agradecida con Jorge Marcos que me contaba sus aventuras arqueológicas y que me llevó a conocer varios sitios en la costa. Siempre admiro a esa gente porque parece que son como Superman, pues pueden ver debajo de la tierra. Uno va a alguna parte y dice “aquí hay 3 m de basurero manteño, aquí hay restos de la cultura Valdivia… y todo debajo de la tierra”.
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